Breviario del miedo VIII

Ojos de luna llena: se llena mi olfato de sangre, roja como tu recuerdo, como los ojos de mis fieles hermanos…

Te amaba tanto que tuve que devorarte, porque eso es lo que hacemos los lobos: probar el regusto de la carne y, a dentelladas, alejarte de tanto dolor.

Esa noche llorabas, llorabas el puño seco de tu madre; llorabas la verga gigante del leñador en tu pequeño cuerpo: Llorabas la vida miserable que te tocó.

Pero en verdad todo eso no me importaba, mi instinto sólo me decía que te amaba, te amaba a mi manera animal…

 

Por eso te lloré a cada pedazo de carne desgarrada. Y te lloro cada noche de luna llena… Esa luna que me recuerda tus ojos…

 

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