Breviario del miedo XV

La sombra del dragón

Afuera todo es arena…
Entro en tu sueño
en la cascada de tus deseos nocturnos,
aventurero que busca abrir tus ojos:
esa aurora boreal que necesito para iluminarme
Pero el camino se alarga
cada pisada extiende la distancia
y poco a poco agonizo en la sed de tu boca
Afuera todo es arena…
Me acerco a los lugares comunes para tumbarme hecho una madeja de tendones y huesos blandos, a la espera invariable del mismo viejo sol.
Un laberinto de palabras que temerosas se ocultan del Minotauro es tu recuerdo, por eso silenciosamente me quedo mirando a la nada cuando pienso en ti. Pienso en ti y me tiro de cabeza a la ausencia de color, a una hoja con el color del papel, a recostarme en una almohada llena de alfileres.
Este recorrido de la A a la Z carente de emoción me deja seco, y un cansancio de cualquier cosa me ennegrece por dentro. Abro una botella y otra, pero el reflejo del vidrio me devuelve un rostro sin boca: como la sombra de alguien que ya no está; silueta inextinguible que muere de sed. Y en esta desesperación de no hablarte, de no encontrar las palabras, me condeno eternamente a repetir las cosas que sé que no debería hacer.
Para noches como hoy recuerdo que hace tiempo escondí una cajita de cerillos donde guardé algunas de mis palabras favoritas. Es sólo que ahora que las busco me doy cuenta que ya no soy quien las guardó, y me quedo colgando de la orilla de una frase que sé que no podré terminar.
Qué polvosa se ha vuelto mi lengua, qué silenciosa mi imaginación. Todos mis recuerdos han huido, se han alejado el día que te perdí. La sombra del dragón me sigue regalando días y días sin sentido… Días y días que se hacinan, que amenazan con no dejarme descansar. Siento los agotados ojos tan carentes de sueño, de sueños; tan ciegos ya de ti… De mi.

Post a Comment