Breviario del miedo XVII

Infierno

“Probó a ponerle nombre al aire y le llamó suspiro, lo enrolló en un pedazo de recuerdo y le prendió fuego. Entonces a lo que quedó decidió nombrarlo como ceniza: ceniza de piedra que cae al agua y la tiñe, la llena de semillas… Luego abrió la cortina y desveló la luz, esa luz casi ciega que apenas se atrevía a mirarla, esa luz que tiritando se congelaba en las gotas que aún sobrevivían en su cara. Alzó la vista y la claridad dibujó sobre la cama del cuarto contiguo la silueta de un hombre que yacía ahorcado con su propia lengua. Sólo entonces descubrió su imagen reflejada en el espejo y el recuerdo renació de las cenizas:

Ella era el ángel y éste era su infierno…”

 

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