Breviario del miedo XVIII

Edipo espectro

Recuerdo los ojos de textura inverosímil, ojos de caligrafía perfecta que invitaban a leer tras la máscara de hielo que era tu rostro. Así pasé los mejores años de mi juventud, arañando el cascajo que caía de tu silencio, esperando la primera sílaba de tu voz. Luego todo comenzó a desmoronarse: mis manos, mis párpados callados, mis cansados pies…

Ahora estoy aqui con el alma convertida en roca por tu canto de sirena; mirando eternamente el espejo donde ya no aparecerás. Y la noche, ¡qué me importa a mi la noche cuando vivo y me alimento del corazón salado de mi llanto!

A veces busco en la ceguera la cuchara que apartó de mis ojos la luz. A veces busco la espada que cortó de golpe la vida de mi padre. A veces olvido la transparencia de mis labios y busco en la memoria tu imagen, madre, para besarte de nuevo en lo más profundo de mi oscuridad.

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