Breviario del miedo XXI

DE MEJORES OLVIDOS

Abrir el arcón para dejar salir los más oscuros miedos… aún cuando se sepa que esto es como un extraño y antiguo sortilegio, un rito en que los miedos no podrán ser ocultados de nuevo, ni se dejarán controlar… Dejar que te susurren al oído lo desquiciado que estás, lo difícil que será volver a mirarte al espejo sin encontrar pistas de ese que realmente eres detrás del cristal. Esto no es como disfrazarse para un baile o para ir a pedir dulces de puerta en puerta… más bien es como desnudarse para entrar en la hoguera de sacrificio… como escribir el guión de una película clasificación “c” y encontrarse atrapado en ella…
¿Te has preguntado alguna vez cómo te gustaría que fuera la película de tu vida? ¿Cuál sería la banda sonora? De pronto te encuentras con que después de 50 años de vida, tu historia cabe en una pantalla de 29 pulgadas… ¿alguna vez has pensado en buscarte en las negras aguas de tu propia ciénaga?
No se trata de cerrar la puerta y dejar afuera los gatos y las palomas despedazadas, no se trata de cambiar de canal. De pronto tú no tienes la llave ni el control remoto, de pronto vas en un auto sin frenos y tiene sólo 40 segundos, 40 años que te diste cuenta… ahora no hay nada que hacer y en tu infinita inocencia crees que con cerrar los ojos estarás más allá… pero más allá es el vientre de una caja de madera que guarda tu recuerdo…
¿Y después de todo qué haces tan lejos de casa? Olvidas que la noche nunca ha sido tu compañera, que no eres tú quien escribe la página siguiente, la continuación de esta novela en donde juegas a ser protagonista… porque si así fuera seguro que no estarías donde estas, ni estarías pensando en el ajedrez en que se ha convertido este tablero de edificios irregulares y sonidos luminosos y sombríos como tus sueños…

Anoche soñaste y por más que te has esforzado desde hace horas, la semilla de esas visiones que tanto te incomodan y se filtran por tus dedos sigue ahí, germinando… Abarca estas paredes tan blancas y recientes, Se devora tu tranquilidad… ¿Creías que podías llevar esa tranquilidad aún virgen hasta tu cama como hiciste ayer? Ahora sabes que ese sueño son sólo los jirones desgarrados de tu nívea novia. Ella no volverá, no ha existido nunca. Es como tu insensata idea de cambiar, de ser diferente a quien realmente eres… Te gustaría ver el sol pero tienes miedo de abrir los ojos ¿por qué?, ¿Qué hay tan extraordinario detrás de tus párpados, en esa oscura habitación? ¿Acaso todavía esperas que alguien te vaya a buscar en ese juego de las escondidas? ¿O crees que con escribir tres líneas todo estará de nuevo bien? ¿Es tan difícil decir yo me voy?… Decir yo soy ese, sin pantomimas. Dejar de engañar al centinela…

Al final, todo esto sólo es parte de una gran enfermedad…

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