La autoproclamada RASD, en abierto aislamiento mundial

Por Román López Villicaña

Como ya se ha mencionado y es ampliamente conocido, la autoproclamada RASD es una república de opereta que sólo funciona en Argel y en Tinduf. En esta última ciudad, por cierto, fundada por Marruecos, es donde se encuentran los campos de refugiados, de los cuales la gran mayoría son retenidos contra su voluntad y cuyos derechos humanos son violados constantemente por las “autoridades” del Frente Popular para la Liberación de Saguiat el-Hamra y Río de Oro (Polisario). Es del Polisario de donde salen los dirigentes de la mal llamada república. Muchos de ellos con no muy buena reputación, como el actual presidente, Brahim Ghali.

Debe mencionarse que cada vez menos países reconocen a la RASD, y entre ellos ninguna de las potencias del Consejo de Seguridad, ni alguno de los países desarrollados. La mayoría de los países que los reconocen son africanos, gracias a que desde 1976 en que autoproclamó, Argelia ha estado apadrinándolos, tanto a nivel continental como mundial. Es de todos sabido los embarques de petróleo argelino gratis a varios países africanos, para lograr el reconocimiento de su títere RASD. El país más importante que los reconoce todavía hoy es México, por esto la preocupación del presidente Ghali por estar presente en la toma de posesión del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Para tal efecto, el 23 de julio del presente el Sr. Ghali envió al presidente electo sendo mensaje de felicitación haciendo hincapié en las relaciones entre los dos países y en su futuro desarrollo. Están preocupados los dirigentes saharauis, pues si México les retira su reconocimiento sería un duro golpe para su ya deteriorada imagen, así como para la de sus padrinos argelinos. México cometió un error al reconocer a esa república títere, y nuestra cancillería ha optado por darle tiempo al asunto, metiéndole bajo la alfombra esperando a ver si se resuelve el asunto por sí mismo. Pero la resolución real de ese asunto está en el proyecto de autonomía que ofrece Marruecos y que la comunidad internacional reconoce como proyecto serio y creíble, pero que Argelia y sus títeres rechazan, pues no cumple con las ambiciones geopolíticas de Argelia de tener una salida segura al Océano Atlántico.

La cancillería mexicana debería de observar mejor a los invitados a la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente, pues sobre el Sr. Brahim Ghali pesa una denuncia y orden de aprehensión por el cargo de genocidio, de parte de la Audiencia Nacional Española. Por esto el Sr. Ghali no puede ir a España, ni puede pararse libremente por la Unión Europea. Para llegar a México, tal vez deba hacerlo por La Habana. Además de ese cargo por haber matado a españoles de origen saharaui, es sabido que enfrenta cargos de tortura, y de violación de niñas de los campos de refugiados. Es decir, hijas de los ciudadanos que dice defender y representar. Por si fuera poco, se sabe que el 15 de septiembre de este año debió ser internado en el hospital militar de Argel, pues padece una hepatitis C (VAC), que se ha convertido en una cirrosis, que lo tiene al borde de la tumba. Es curioso, pero desde 2013 su mentor Abdelaziz Bouteflika, el presidente de Argelia, también se encuentra muy mal de salud. La desaparición de ambos podría tal vez solucionar el problema, pues se especula que, tras la muerte de Ghali, no quedaría sucesor aparente, con lo que habría una rebelión en los campos de refugiados que, hasta ahora, han vivido de la caridad internacional, manipulada en beneficio propio, por la dirigencia del Polisario. Es decir que hay una enorme corrupción en los campos, ya denunciada en diversos medios.

En fin, una visita así, está lejos de ser aplaudida y bienvenida por el pueblo mexicano, pues más que ser una honra, parece una afrenta.

Foto portada: AFP.

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