La marinería clásica vive en la isla de Cozumel

El mar es un horizonte de aventuras. Uno podría imaginarse al hombre primitivo tratar de surcarlo con algún tronco. A ese tronco, se le añadió un remo para impulsarlo. Finalmente, se le dotó de una vela para aprovechar el viento y el resto es historia… historia náutica que culminó con el dominio del hombre en los océanos. Este fin de semana, ocho buques de diferentes estilos y nacionalidades arribaron a la isla mexicana de Cozumel, para unirse a la Regata Velas Latinoamericana 2018, donde las palabras, proa, popa, insignia y goletas, resuenan en un ambiente de cordial marinería.

El Cisne Blanco, de Brasil.

Ocho barcos, también conocidos como “buques-escuela”, atracaron en los muelles del Caribe mexicano provenientes de Santo Domingo, Republica Dominicana, para recrear a propios y visitantes, en una evocación de los viajes intercontinentales en naves con características clásicas, en las que los marinos inician su preparación en las ciencias náuticas y desarrollan habilidades en pleno alta mar.

Con fondo al atardecer del Caribe mexicano.

El Cuauhtémoc, de México; el Cisne Blanco, de Brasil; el “Libertad” de Argentina; “Esmeralda” de Chile; “Gloria” de Colombia; “Guayas” de Ecuador; “Unión”, de Perú y el “Simón Bolívar” de Venezuela arribaron al muelle de las Golondrinas, en un evento que busca promover la integración latinoamericana y mensaje marino de paz y amistad regional.

Cada capitán de embarcación recibió una distinción especial de manos del gobernador de Quintana Roo, Carlos Manuel Joaquín González.

“Por la forma en la que vienen haciendo esta regata, esta ruta que traen desde diversos países, es el doceavo país que tocan el día de hoy juntos, y eso es un extraordinario símbolo de paz y de unidad de los países latinoamericanos”, celebró Joaquín González la llegada de Velas Latinoamérica en Cozumel.

Los capitanes de la Regata en homenaje.

La regata aún tendrá un segundo atraque que será en Veracruz, a donde las ocho goletas esperan llegar el próximo 2 de septiembre. Ahí cerraron con viento en popa 157 días navegación, comprendidos en unas 12 mil millas náuticas, que son algo así como 20 mil kilómetros de travesía a lo largo de 12 países de América Latina.

Marinos en preparación de marinería clásica.

Sólo para que tengan una idea de lo enormes que son estas embarcaciones, les diremos que el “Esmeralda” fue construido en astilleros españoles para la Armada de Chile, se trata del tercer buque escuela más grande del mundo con una longitud de tan sólo 113 metros.

 

 

Fotos: Karen Manriquez.

 

 

 

 

 

De paso, les compartimos el video que hicimos sobre la historia de la Armada de México.

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