La primavera de Praga y “Born to be wild”, cumplen 50 años

Algo que caracteriza al rock, es su actitud contestataria; una acción que quedó confirmada el 21 de agosto de 1968, cuando los tanques soviéticos invadieron la capital Praga, aplastando los ímpetus reformistas del pueblo checoslovaco. Los diarios amanecieron ese día con el titular a ocho columnas, “Rusos invaden Checoslovaquia”. El proyecto soviético mostraba así una diferente cara de su pregona tradicional del gobierno del pueblo para cambiarlo por una sentencia intervencionista. Dos meses antes de ese acontecimiento, el cantante John Kay, al frente de la banda canadiense Steppenwolf (la “w” se pronuncia como “v”), había lanzado una de las rolas más significativas del rock pesado: “Born to be wild”, la cual fue dedicada al pueblo checo cuando se enteraron del suceso.

Steppenwolf (John Kay, Jerry Edmonton, Larry Byrom, George Biondo and Goldy McJohn, 1970) (Photo:Gems/Redferns)

Originalmente, “Born to be wild” era un himno a la rebeldía juvenil; un reclamo de voluntad propia frente a las formas convencionales e institucionales. La rola fue rápidamente adoptada por bandas de motociclistas que recorrían las largas carreteras de la Unión Americana en grupos que atemorizaban e impactaban a cuanto automovilista rebasaban a su paso. Su popularidad fue, de hecho, correctamente interpretada cuando Dennis Hoper la escogió como tema central para el filme Easy rider (Buscando mi destino), protagonizada por Peter Fonda y Jack Nicholson. El espíritu motorista abierto en canal.

Todo parecía estar en su lugar, hasta que Moscú ordenó la invasión de Praga para retomar el control de un país que había iniciado un proyecto más liberal, apartándose de la línea dura del Kremlin, caracterizada por su tendencia conservadora-comunista. Aunque Alexander Dubcek era en ese momento el primer secretario del Partido Comunista Checo, decidió lanzar reformas en favor de “un socialismo con un rostro más humano”. La historia conoció este episodio como la Primavera de Praga.

Era el verano de 1968. Los checoslovacos ya habían probado una pizca de esos cambios desde enero, sobre todo en materia de libertad de expresión. Nervioso por esta política de apertura de Dubcek, el Kremlin ordenó la ocupación de una de las ciudades más bellas de Europa central cuyas calles sintieron el paso de las orugas de los pesado T-29 soviéticos. El pesado acero se impuso ante la liviandad vívida.

Situación en Praga, el 21 de agosto de 1968.

La noticia dio la vuelta al mundo en menos de ochenta horas, ocasionando diversas reacciones a nivel político y social.

John Kay, Steppenwolf.

John Kay, Steppenwolf.

Steppenwolf, cuyo nombre al parecer fue sacado del libro “Lobo estepario”, de Herman Hesse (esto lo dice Wikipedia), dedicó su único éxito hasta entonces, a la lucha del pueblo checoslovaco.

John Kay es un músico que nació en Tilsit (hoy Kaliningrado). Se cuenta que él y su madre tuvieron que dejar su ciudad natal y refugiarse en una aldea cercana llamada Arnstadt, huyendo de la ocupación del ejército rojo. Esa ciudad terminaría después formando parte de la entonces Alemania Democrática.

“Born to be wild” se convirtió en el himno de la liberación checa, la cual vendría 23 años después, es decir, en julio de 1991 con la disolución del Pacto de Varsovia y de la caída de la Unión Soviética.

Por si no la recuerdas bien, aquí te dejamos con una versión de “Born to be wild”, ejecutada por un grupo de rockeros mayores en las afueras del Palacio de Minería, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Post a Comment