Literatura imposible 9

Juego de palabras

Sólo se le puede pedir un deseo a la muerte: vagar en las baldías avenidas de tu voz…
De pronto un giro y todo se vuelve el anhelo de tu vientre, de pronto una mirada y se apaga todo alrededor.
No estás dormida: se oyen tus suspiros zigzagueando solos sobre sábanas de satín.
Todo tiene entonces toques de tí: La tormenta, tus senos tulipanes; esa tibia tersura de tu piel, piel de leopardo albino, lubricante luminoso que liba en los helechos de la razón.
Y luego todo vuelve a empezar: tus piés pronósticos de tu cadera; esa entrañable manera de mordisquear la mordaza; las cuerdas contorno de tu cuerpo, las prendas dormidas que caen…
Y despiertas del sueño tu, que llueves para que los duendes salgan de debajo de las setas para jugar contigo como niños. Yo como uno más de ellos.
Yo que busco la forma precisa de acercarme a tu cuerpo sin tocarte. Yo que me apropio de tu verbo y lo convierto en primera persona:
Yo que lluevo para que liben de mi tu imagen los insectos; para que las luciérnagas iluminen con tu sonrisa la intempérie. este lugar donde me escondo para cazar palabras con una red.

 

 

 

Algún día, si te portas bien, te invitaré a este lugar que habito, nos sentaremos sobre los troncos y respiraremos el aire frío.
Entonces sabrás por qué dejamos media botella de vino en el desierto, por qué no era tan alta la cerca de madera y por qué era tan importante el silencio.
Ese día te enseñaré el secreto de nuestras manos como carreteras. Sembraremos de caminos las cañadas y crecerán las ciudades como frutos: ellas nos devolverán la locura y el sonido.
Entonces, sólo entonces podré dibujar tu rostro…

Hoy estoy triste, pero yo estoy triste casi siempre.

 

 

Hay veces que la luna se olvida de dormir, de día se queda colgada a medio cielo.
Es entonces que me quito la tristeza y la doblo, la coloco suavemente sobre una silla en la esquina del cuarto y escribo con letras muy pequeñas para que no hagan mucho ruido.
Luego me tiendo en la cama y espero a que llegues y me cierres los ojos.

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