Reboots, secuelas, precuelas… ¿por qué?

Son muchas las películas que Hollywood ha vuelto a hacer, que ha cambiado con un reinicio o que han regresado a las salas de cine contando la precuela de la historia que conocimos originalmente.

En tiempos en que lo original es volver a los orígenes, cualesquiera que estos sean, las fórmulas para atraer a una audiencia dispuesta a dejar su dinero en la taquilla –sin mencionar todo el negocio adjunto–, abundan y no por su originalidad, sino por tratar de exprimir más una historia seguida y adorada por muchos.

Y hay que preguntar por qué se presenta esto.

Quizá uno de los ejemplos más claros de esta sobre explotación cinematográfica es Star Trek, universo del cual tuvimos una serie a fines de los años 60 del siglo pasado, una serie de películas, series de televisión que continuaban con las aventuras de la tripulación del Enterprise, variantes como Deep Space 9 o Voyager, actualizaciones como Discovery, y precuelas como Enterprise, sin dejar de mencionar el reboot de 2009 con Chris Pine y Zachary Quinto.

Y no estamos incluyendo las fan movies como Axanar y otras.

La lista de ejemplos de películas que se han vuelto a filmar, con ejemplos tan disímiles como el Rey León o Robocop, es larga, pero es claro que busca conquistar a una nueva audiencia y reconquistar a las anteriores que vieron por primera vez –hace 20, 30 o que importa cuántos años atrás–, la historia que regresa con cambios –desgraciadamente algunos políticamente correctos– para una competencia que sigue y sigue.

Igual pasa con los reinicios, en los cuales la historia es reinventada, buscando corregir algo de lo que no estemos muy seguros, actualizarla o darle un toque más acordé con nuestros tiempos.

Resident Evil, Galáctica, James Bond, son ejemplos de reinicios que pueden funcionar o no a ojos del público.

En tanto, Harry Potter tuvo una precuela, al igual que Star Wars con Rouge One.

Pero a todo esto, no se ha contestado la pregunta que hacemos al inicio, aunque temo que la respuesta es simple, porque dejan dinero.

No por nada, la industria del cine a nivel mundial puede recaudar sólo en taquilla más de 40 mil millones de dólares en un año como 2017 y una película como Avengers: Endgame más de 2 mil 700 millones de dólares por sí sola.

Ante esas cifras, sólo nos resta preguntar cuál es la siguiente precuela, secuela o reboot y sentarnos con nuestro combo favorito a ver lo que nos mande la industria del cine.

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