Todo pasado ¿fue mejor?

La frase es repetida en distintos contextos, por personas que no están conformes con lo qué sucede en la actualidad. Y cómo podrían estarlo, si en pleno siglo XXI no hemos podido acabar con la pobreza, aún hay regiones en las qué hay esclavitud y la lucha contra ciertas enfermedades no se ha ganado.

Por eso, y para mucha gente, todo pasado fue mejor sin considerar que tan sólo hace 20 años no había la posibilidad de comunicar nuestros pensamientos, inquietudes, gustos o nuestras opiniones en política y deportes a través de las redes sociales, ni había una telefonía celular tan masiva como hoy en día, por no hablar de otros avances tecnológicos que facilitan nuestras vidas.

Y es que la aparente lucha entre quienes sostienen que todo pasado es mejor y quienes buscan realzar los avances que se han tenido en esta época, no termina de plantearse ni de desarrollarse, pues el tablero mismo para la partida no termina de construirse.

Quizá la añoranza por una época en la que las farmacias también eran droguerías en las que se podía adquirir ciertas sustancias hoy prohibidas —en medio de una guerra contra el narcotráfico—, hace que se suspire por los muchos ayeres idos, aunque hay que contrastar con el hecho de que ahora se pueden adquirir drogas y una infinidad de productos vía Internet.

Claro está que en el pasado que añoran nuestros abuelos o padres, se podía jugar en la calle hasta altas horas de la noche y se podía dejar la puerta abierta, pues no había amenazas cercanas. Hoy en día, en cambio, los asaltos son una constante, así como las historias de narcos que dejan su rastro de embolsados, descuartizados y demás atrocidades.

¿El pasado fue mejor con la existencia de la esclavitud, epidemias, incomunicación o este presente es mejor con la inseguridad, desigualdad y demás amenazas? Tal parece que nada nos da gusto.

Las comparaciones son odiosas, y con total razón pues comparar una época en la que no éramos tantos millones peleando por empleo, servicios o comida, con lo que tenemos hoy en día no parece ser justo. Pero la revancha viene cuando se muestra que en el pasado no podíamos ver en directo un juego del mejor jugador del mundo y ahora es fácil ver a Messi o a Cristiano Ronaldo en vivo tanto en la televisión como en nuestro celular.

Quizá es cuestión de enfoques o de cómo nos fue en la feria, aunque cabría preguntar si lo deseable sería que dejáramos de hablar de un pasado que ya se fue o de un futuro que aún no llega y nos concentraramos en mejorar este presente, que a fin de cuentas es el único que tenemos.

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